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Ibiza: un trazado prodigioso

Ibiza: un trazado prodigioso

¿Nostalgia de los años sesenta y setenta?

Las diversas corrientes relacionadas con dinámicas y movimientos turísticos, incluyendo sin duda el extenso y devastador boom inmobiliario y la anticultura de una mayoría de touroperadores, ha sido especialmente perjudicial en el caso de las islas - en cualquier parte del mundo - por diversos motivos y evidentes fragilidades.

La presión sobre la isla de Ibiza ha sido y es especialmente dura. Las causas convocan complejidades que superan este artículo, pero es necesario mencionar que una nociva canalización de lo que había sido una vanguardia no sólo artística sino imaginaria y real ha desembocado en lo que hoy conocemos como Ibiza. Ya lo avisó el arquitecto y artista alemán Erwin Broner en los años 70. Sus palabras se han podido verificar al detalle y año tras año sin una sola equivocación.

¿Nostalgia de los años sesenta y setenta? Tal vez. Pero todos los estratos históricos que configuran la identidad de Ibiza caracterizada por una inmensa diversidad desde sus orígenes prácticamente - recordemos el pasado fenicio - siguen proponiendo resistencia a la devastación cutre en el falso nombre de la economía y el trabajo disfrazado de un turismo en general que supone comida para hoy y hambre para mañana siempre con el beneplácito de política y políticos nefastos.

Sí, Ibiza había estado en el siglo veinte en la vanguardia de la imaginación colectiva universal. Casi nada. Ibiza no sólo sugería que una contracultura era posible, sino también que formas de vida alternativas a las corrientes tan feas que estaban conquistando el mundo eran viables. ¿Resistencia? Sí. Ibiza había sido mágica. Había sido mágica para los primeros pobladores, para los fenicios, los púnicos, los romanos, los árabes, los piratas, los corsarios, renacentistas y barrocos de todo tipo y tinte, y especialmente para los románticos.

No es necesario alojar una sensibilidad extraordinaria para sentir en algún momento ese soplo de fuego fresco que te traspasa el corazón y que proviene de los dioses clásicos cuyo lenguaje todavía nos identifica.

Así, existen ciertos lugares donde ese momento que tal vez el romántico William Worsworth definiría como "spot of time" o ya en las primeras décadas del siglo veinte el irlandés James Joyce como epifanía, se generan de forma más potente y con mayor profundidad.

Tres lugares de indudable y sublime concentración energética configuran un triángulo mágico que todo el mundo siente de forma consciente o inconsciente. El trazado comienza o termina - depende de la luz - en el abrazo entre la acrópolis y la necrópolis, es decir, entre el castillo y sus muros renacentistas y la conocida necrópolis púnica.

Recordemos que antiguamente la muerte era parte integrante de la vida, que eros y tánatos se construían mutuamente hasta que el ser humano decidió expulsar a la muerte de la sociedad en una marginación que ya explicó en detalle el filósofo Michelle Foucault.

El trazado se proyecta entonces cruzando las Salinas hacia Cala D'hort y el sublime y magistral Es Vedrá. Desde aquí y empujando hacia el norte de la isla, cruzando S'Atalaya, desemboca en la Cueva - Santuario Sagrado - des Culleram, dedicada a la diosa Tanit. A lo largo de este trazado y siempre con la luz como guía y horizonte se distribuyen toda una serie de lugares mágicos fácilmente recuperables. Por ello hablaba anteriormente de resistencia. Únicamente están esperando al observador adecuado. Recordemos esos auténticos versos del poeta guatemalteco Humberto A'kabal:

No es que las piedras sean mudas
Sólo guardan silencio

Autor: RitmoCars Ibiza

 
Fecha de publicación: 02/04/2013

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